Cascais, la Riviera portuguesa

Museo Condes de Castro GuimaraesA la población costera de Cascais, situada en las cercanías de Lisboa (apenas veinte minutos en tren la separan de la capital lusa) se la suele denominar la Riviera portuguesa. El calificativo le hace sin duda justicia: el poderío económico que refleja su puerto deportivo y las actividades que se desarrollan en torno al mismo, un bello casco urbano con infinidad de restaurantes, tiendas de recuerdos y antigüedades, la abundancia de zonas verdes perfectamente cuidadas, etc.

Desde el nuevo puerto deportivo se nos ofrecen dos opciones, dos recorridos a elegir. Si tomamos el camino de la izquierda podremos acercarnos hasta la cercana localidad de Estoril dando un paseo a lo largo de un recorrido que bordea el mar y que se encuentra salpicado de apetecibles restaurantes junto a playas privadas decoradas con pintorescas sombrillas; llegados a Estoril, que desde hace unos años ha perdido la batalla en su pugna con Cascais como ciudad favorita del turismo, podemos probar fortuna en su mítico casino, seña de identidad de la ciudad. Volviendo al puerto y tomando el paseo marítimo de la derecha que bordea la costa hasta la llamada Boca do Inferno (una espectacular formación rocosa en la que el Atlántico se estrella embravecido contra la costa), podemos tener la ocasión de toparnos con algún miembro de nuestra familia real que es habitual del lugar. Cualquiera de las playas que jalonan estos recorridos es perfecta apara darse un baño en el Atlántico y tumbarse al sol, pero si lo que buscamos son buenas olas para practicar deportes acuáticos debemos acercarnos a la agreste Praia do Guincho, 9 kms. al noroeste.

Paseo Cascais a EstorilVisita imprescindible es el Museo Condes de Castro Guimaraes, antigua mansión del siglo XIX de un noble irlandés adquirida posteriormente por una acaudalada familia portuguesa. Destaca la suntuosa estancia bellamente decorada de la sala de música, con un magnífico órgano; el patio porticado de estilo árabe con una hermosa fuente en el centro, la armería en la planta superior, las espléndidas vitrinas, los tapices y azulejos, etc., conformando todos estos elementos un auténtico deleite para la vista.

Tras la visita cultural podemos relajarnos contemplando a los paseantes desde una terraza del puerto deportivo o ser nosotros mismos los que deambulemos por las callejuelas del casco antiguo curioseando en los anticuarios, entrando ya sea en boutiques de lujo o en tiendas de souvenirs, o degustando la gastronomía local en alguna de las numerosas marisquerías con terraza que salpican la Rua Frederico Arouca o el Largo Cidade de Vitória.

Texto: Felipe Arnold · Fotografías: Lourdes Martínez.

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