Sintra, romanticismo hecho piedra

Palacio Nacional da PenaUna pareja de inmensas chimenas se recortan en el horizonte, despuntando de entre los tejados del casco histórico: constituyen el elemento identificativo de Sintra, Patrimonio Mundial de la Unesco y perfecta simbiosis de exhuberante naturaleza y fantasías románticas plasmadas en palacios y jardines de ensueño.

Nada más recalar en Sintra-Vila, las arcadas del Palacio Nacional de Sintra invitan al visitante a adentrarse en un edificio resultado de sucesivas ampliaciones desde su origen morisco: el rey João I añadió en el siglo XV las cocinas con sus emblemáticas chimeneas, mientras que de la mano de Manuel I el palacio adquirió el aire manuelino de su ala oriental. En su interior se conservan los azulejos con motivos geométricos de los siglos XV y XVI más antiguos de Portugal, destacando asimismo una serie de estancias con diferentes motivos decorativos, desde los frescos de la Salas dos Cisnes a los espectaculares revestimientos de madera de la Sala dos Brasões.

Subiendo por una serpenteante carretera podremos internarnos en la Quinta de Regaleira, un sorprendente conjunto de elementos arquitectónicos repleto de simbolismos mitológicos y templarios. Fruto del encargo del magnate António Carvalho Monteiro al arquitecto y escenógrafo italiano Luigi Manini, el Palacio de Regaleira, residencia familiar de verano, constituye un buen punto de inico de la visita, una introducción al peculiar mundo de sus creadores: sala de estar con referencias al renacimiento italiano, torre neomedieval, terraza panorámica o un mirador con espectaculares vistas de la sierra o el océano. Quinta de RegaleiraEl palacio está rodeado por inmensos jardines salpicados de fuentes, torres, lagos, grutas (se recomienda llevar linterna!), siendo el punto culminante el impresionante Pozo Iniciático, torre invertida que desciende 27 metros al interior de la tierra que permite realizar un simbólico viaje de la oscuridad hacia la luz.

En la cúspide de una montaña a menudo cubierta por la bruma se yergue el impresionante Palacio Nacional de Pena, ecléctico edificio que reúne disparidad de estilos y tradiciones, desde la Antigüedad hasta el Renacimiento, el arte oriental y elementos manuelinos; toda esta amalgama de estilos, fruto del encargo de Fernando de Sajonia Coburgo Gotha en 1840, se plasma en torres almenadas, cúpulas bulbosas, garitas, minaretes, terrazas en diferentes niveles, extrañas esculturas que parecen surgir del interior de las murallas como un cocodrilo o que se posan amenazadores sobre el arco de entrada al convento como la figura del Tritón…

La mejor manera de despedirse de Sintra será sin duda probando sus afamados dulces, del travesseiro en Casa Piriquita a las queijadas de la Fábrica das Verdadeiras Queijadas.

Texto: Felipe Arnold · Fotografías: Lourdes Martínez.

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